jueves, 15 de agosto de 2019

¿Por qué viajar con niños?

Bueno en nuestro caso la pregunta sería ¿por qué viajar con la chiquinina?


Con cuatro años en Roma.
Aquí van unas cuantas razones:

1. Por egoísmo: Es algo que tenemos muy claro desde antes de quedarme embarazada. Nos juntamos dos personas a las que nos gustaba mucho viajar y no queríamos perder ese gran placer sólo por el hecho de ser padres. Así que una de las principales razones para viajar con nuestra hija es porque queremos seguir viajando.
Con cuatro meses visitando los acantilados de Vixia Herbeira.
2. Porque somos una familia. Suena a perogrullada, pero aunque los adultos sigamos siendo pareja, matrimonio, tenemos claro que nos hemos convertido en una familia (aunque ya lo fuéramos sin hija también). En estos primeros años de vida de la chiquinina, nos sentimos más una familia que una pareja. Y nos gusta mucho ser una familia, pasar tiempo juntos y compartir experiencias.

Con once meses en Bilbao.
3. Por tener en cuenta las necesidades de todos. Igual que viajamos por "egoísmo" o porque nos gusta hacerlo a los adultos, también tenemos en cuenta que nuestra hija necesita estar con nosotros. Por su forma de ser y porque es pequeña aún, no le gusta quedarse con otros familiares, lo pasa bastante mal, así que también por eso vamos a todas partes juntos. Ya llegará el momento en que no quiera saber nada de nosotros y nuestros viajes. Y llegará el momento en que vuelvan los viajes en  pareja. Mientras tanto, aprovechamos para vivirlos con ella.

Con 16 meses en Escocia.
4. Porque no nos importa cambiar el ritmo. Esto también lo teníamos claro desde el principio. Los niños se acostumbran a lo que les acostumbres... en parte. Viajar con un bebé no es igual que viajar sólo con adultos, y si pretendes viajar igual, probablemente te resulte agotador y frustrante. No se puede llevar el mismo ritmo, y hay que adaptarse a los horarios del más pequeño. Cuando fuimos a Escocia, que la chiquinina tenía un año y poco, la mayoría de los día estábamos antes de las nueve preparados para dormir, porque ella lo necesitaba. Y muchos días pasamos ratos metidos en el coche esperando a que terminara de echarse la siesta. Bajar el ritmo nos ha ayudado a poder disfrutar todos del viaje.

Con veinte meses en Lisboa
5. Por su educación. Y me refiero a educación en sentido amplio. Creo que hay pocas cosas en esta vida que te abran más la mente que viajar. Para curar una mentalidad cerrada nada mejor que conocer otras culturas, otras sociedades, otras gastronomías, otros climas... Viajar te hace ser más observadora, más creativa, más flexible, más respetuosa y más tolerante. Además, también nos da la oportunidad de ir introduciendo ciertos conocimientos de geografía, historia, idiomas.

Con dos años en Burdeos
6. Por conocernos mejor y querernos más aún. Viajar significa estar 24 horas al día juntos, lo que nos da oportunidad de hablar más, jugar más, compartir más, achucharnos y hacernos más mimos. Así podemos conocernos mejor, sentirnos más cercanos y más disponibles.

Con dos años y medio en Madeira.
7. Porque no los recordará. Como hemos viajado con la chiquinina desde que nació, hay mucho viajes que no recordará. O mejor dicho, no tendrá un recuerdo explícito de haber estado en ciertos lugares, pero las experiencias que hemos vivido en esos viajes han formado parte de su desarrollo en los primeros años, tienen influencia en su forma de ser y en la relación que tiene con nosotros y con el mundo.
Con casi tres años en las dunas de Corrubedo
En definitiva, viajamos con nuestra hija porque nos gusta estar juntos, porque creemos que es lo mejor para todos y porque es una afición que nos encanta compartir con ella.

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